Para fabricantes y minoristas, reducir las pérdidas de alimentos no es solo una agenda de sostenibilidad: también es un desafío de productividad, margen, calidad y confianza del consumidor.
Antes de que un producto llegue al anaquel, las decisiones de formulación, procesamiento, conservación, empaque, almacenamiento y distribución ya determinan cuánto valor se preservará o se perderá a lo largo de la cadena.
En categorías sensibles a la oxidación, a las variaciones de textura, a la seguridad microbiológica o a la pérdida de frescura, el desafío está en cómo extender la vida útil y reducir desperdicios sin comprometer sabor, calidad, seguridad ni etiquetas más simples.
Datos de las Naciones Unidas muestran que cerca del 13,2% de los alimentos se pierden entre la cosecha y el comercio minorista, mientras que otro 19% se desperdicia en retail, foodservice y consumo doméstico. Además del impacto social y económico, estas pérdidas representan aproximadamente entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En el Día Internacional de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, vale recordar que quizá la reflexión más importante sea esta: combatir el desperdicio empieza mucho antes del consumidor final. Empieza en las decisiones que ayudan a fabricantes y minoristas a proteger la calidad, la seguridad, la vida útil y el valor en cada etapa de la cadena.
El desafío para fabricantes y minoristas
La industria de alimentos y bebidas enfrenta un escenario en el que la eficiencia operativa, la estabilidad del producto y las expectativas del consumidor deben avanzar juntas.
Los consumidores exigen productos más nutritivos, sostenibles y alineados con sus expectativas, mientras que los fabricantes necesitan proteger márgenes, aumentar la productividad, reducir pérdidas y optimizar recursos.

Un ejemplo práctico de este desafío puede verse en la categoría de pollo fresco, donde una solución de Kerry ayudó a extender la vida útil del producto de seis o siete días a nueve o diez días. Más que sumar días al producto, esta mejora agregó valor al preservar la frescura y apoyar la inocuidad por más tiempo, reduciendo pérdidas a lo largo de la cadena y generando un impacto positivo tanto para el negocio como para la sostenibilidad, al optimizar recursos y mejorar la eficiencia operativa.
Desde una perspectiva de sostenibilidad, este avance también representó una reducción de 28,8 millones de litros de agua por día y evitó la emisión de 20,1 toneladas de CO₂ por día, lo equivalente a lo que emiten 4,4 automóviles al año.
¿Quieres ver el caso completo de extensión de vida útil en pollo fresco?
El estudio de caso muestra cómo se aplicó la solución, cuánta vida útil se ganó y cuál fue el impacto en consumo de agua y emisiones.
En este contexto, la próxima generación de innovación no estará definida solo por los productos lanzados, sino por la capacidad de generar valor al negocio con el menor impacto posible para el planeta.
Conservar los alimentos también es una estrategia de sostenibilidad
Esto cobra aún más relevancia a medida que los consumidores buscan productos con etiquetas más simples, ingredientes reconocibles y formulaciones alineadas con las tendencias de salud y bienestar, un movimiento que ya veníamos analizando en reformulación y experiencia sensorial.
En este punto, la protección y la conservación de alimentos dejan de ser solo soluciones técnicas y pasan a convertirse en palancas estratégicas de productividad, sostenibilidad y confianza.
“La sostenibilidad no se resume en lo que producimos, sino en cómo lo hacemos y en lo que dejamos de desperdiciar. Reducir las pérdidas de alimentos es una de las estrategias más costo-eficientes para aumentar la productividad y ampliar el acceso a la nutrición. Para Kerry, innovación y sostenibilidad avanzan juntas cuando ayudamos a nuestros clientes a preservar la calidad de los alimentos, optimizar recursos y generar valor en toda la cadena.”
Katrina Heredia
Líder de Sostenibilidad de Kerry para América Latina
Para el retail, productos más estables y con mejor desempeño a lo largo de su vida útil significan menor descarte, una mejor experiencia del consumidor y mayor eficiencia en la gestión de inventarios, especialmente en categorías perecederas y sensibles a la oxidación.

Este desafío también se conecta con el comportamiento del consumidor latinoamericano. La reducción del desperdicio ya aparece entre las principales acciones ambientales en la región, con medidas como planificar comidas, priorizar productos con mayor vida útil, congelar sobras y reaprovechar ingredientes. Para minoristas y fabricantes, esto refuerza que la conservación, la estabilidad y la vida útil son factores cada vez más vinculados con la percepción de valor, la confianza en la marca y elecciones más sostenibles en el punto de venta.
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De la conservación a la eficiencia productiva
La reducción del desperdicio de alimentos exige un enfoque integrado, capaz de conectar formulación, procesamiento, conservación, estabilidad y experiencia del consumidor.
En Kerry, apoyamos a los fabricantes a través de capacidades que contribuyen a preservar la calidad, aumentar la eficiencia y mejorar el aprovechamiento de recursos en diferentes etapas de la cadena. Estas capacidades incluyen:
- Protección y conservación de alimentos: tecnologías que apoyan la inocuidad, la estabilidad y la extensión de la vida útil, sobre todo en categorías críticas como panificación, cárnicos y lácteos;
- Fermentación, ingredientes a base de vinagre y soluciones antioxidantes: conservación con calidad sensorial preservada;
- Tecnologías enzimáticas: frescura, suavidad y desempeño en panificación y cereales;
- Sabor y modulación sensorial: mantenimiento de la calidad percibida en productos reformulados.
Construyendo sistemas alimentarios más sostenibles
Reducir desperdicios depende de una actuación coordinada entre todos los eslabones de la cadena alimentaria.
Para que los alimentos generen su máximo impacto positivo, es necesario pensar no solo en su producción, sino también en su capacidad de mantener calidad, seguridad y valor hasta el consumo.
Al preservar recursos, optimizar procesos y contribuir a que más alimentos lleguen al consumidor en condiciones ideales, la industria puede desempeñar un papel decisivo en la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles.
¿Estás buscando formas de reducir pérdidas, extender la vida útil y mejorar la eficiencia a lo largo de la cadena de valor?
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Referencias
- United Nations. International Day of Awareness of Food Loss and Waste. Disponible en: un.org
- FAO. Food Loss and Food Waste Database. Disponible en: fao.org
- Kerry Consumer Insights / SAGE. Food waste reduction strategies and shelf-life insights in Latin America. Datos internos sobre comportamiento del consumidor, desperdicio de alimentos, estrategias de reducción de pérdidas, empaque y oportunidades para retail e industria en América Latina.


